JORNADAS DE MARKETING

Ayer tuve la oportunidad de poder asistir a una reunión de presumibles expertos en marketing. Hablo de ese tipo de reuniones donde coinciden tres claros personajes. Primero, el supuesto gurú, normalmente del sector académico que ha estudiado y leído muchos libros e informes pero nunca ha realizado una sola acción en un mercado real (la newsletter de la empresa de tu cuñado, no vale como campaña de marketing). Ese complejo hace que entre en escena el segundo referente, y se invite a participar en estos eventos a ejecutivos y empresarios –¿O debería decir emprendedores? por esos extraños complejos que tiene el lenguaje actual este tipo de profesionales tienen el chip de venta activado y cuando les proporcionas una palestra funcionan en modo: “yo he venido hablar de mi libro” se les identifica por su incapacidad de dejar de hablar en primera persona.

Y un tercer grupo que son aquellas personas que al igual que un link de un banner llegas a estos encuentros casi por equivocación, sin saber exactamente como ubicarte, pero que a los cinco minutos de empezar te das cuenta que te has equivocado.

Lo más importante para cualquier ser humano es su tiempo, si te lo regalan o te lo dedican no vuelve jamás. Cuando una persona acepta una invitación para dar una charla/ponencia o como le quieras llamar, lo primero que debería plantearse es un respeto a su audiencia, a esas personas que han dejado de hacer otras actividades para ir a escucharte y que te están dedicando su tiempo.

A estas alturas, algún organizador me respondería de inmediato –Si salieron encantados!. Lo siento pero no, un público formado por alumnos, claustro de profesores y “palmeros” de los ejecutivos de turno, los denomino “público cautivo” no tienen posibilidad de elección. El mejor modo de valorar de forma sincera el efecto de la charla, es el tiempo del café; analiza en torno a que tema se desarrollan las conversaciones, si son entorno a los conceptos que acabamos de escuchar o son del partido de fútbol de la noche anterior vs la escapada del próximo fin de semana.

Por favor seamos sinceros con nosotros mismos y la próxima invitación para participar en unas charlas, si no vas a aportar nada de valor, contempla la opción de declinar la invitación como un favor hacia ti y hacia los demás. Siempre pensando que es una oportunidad de ayudar a los demás no de ensanchar nuestro ego.