¿Por qué le llaman publicidad cuando quieren decir sexo?

En las nuevas generaciones de hoy en día, me sorprende cada vez más y de forma preocupante la falta de entusiasmo y -lo que es peor aún- la completa ausencia de ideas. Se les da una mayor formación, recibiendo gran cantidad de contenidos, y supuestamente saliendo más preparados; pero la educación lectiva que reciben es superficial e irrelevante en muchas aspectos para la realidad del día a día.

Los formadores o no tienen suficientes criterios o, lo más habitual, sufren una completa desmotivación. Salvo honrosas excepciones es muy difícil encontrar en el universo docente a profesionales de reconocido prestigio -gente que haya combatido en las trincheras- y que creen los puentes necesarios entre los centros formativos y la empresa real.

Estoy harto de escuchar a escuelas y universidades cantos de sirenas para atraer hacia sus aulas a incautos jóvenes sin personalidad con la falsa promesa de ofrecerles un Dorado que todos sabemos que ya hace tiempo que no existe. No importa el futuro profesional de esas personas que han confiando su formación en determinados centros docentes, sino la cantidad de matriculas recaudadas.

Señores/as candidatos a publicitarios que deseen encauzar su futuro por el camino de la creatividad publicitaria: que no os engañen, la creatividad NO se puede aprender. Se puede potenciar, se debe motivar, pero si se carece de ella… lo siento. Con los estudios publicitarios a uno le preparan para ser un “publicitólogo” pero no un publicitario… con los años y la práctica tal vez llegues a convertirte en uno.

Evidentemente toda la culpa no es de nuestros retoños. Cierta vez leí una de esas frases de filosofía de azucarillo que alegaba: “La Tierra no es una herencia de nuestros padres sino un préstamo de nuestros hijos”. De igual manera, los publicitarios de mi generación debemos pensar qué profesión heredamos y cómo dejamos el sector a las siguientes generaciones. Nuestros antecesores fueron capaces de crear una profesión que atraía a las mentes más creativas de nuestra sociedad; nosotros los convertimos en becarios y los tiramos a patadas del sector.

Al igual que la frase primigenia ¿por qué le llaman amor cuando quieren decir sexo? en esta profesión, como en otras muchas, no debemos de confundir sus momentos gloriosos con sus miserias.

Para todos aquellos que estén acabando sus estudios y con una carpeta/book, llena de más ilusiones que buenas ideas, decida pasarse por una agencia a someterse al juicio de un afamado Director Creativo, que recuerde mi consejo ¿Por qué le llaman publicidad cuando quieren decir sexo?