Ladran, pues cabalgamos…

«—Bien parece —respondió don Quijote— que no estás cursado en esto de los briefings: ellos son directores de marketing; y si tienes miedo quítate de ahí, y ponte en oración en el espacio que yo voy a entrar con ellos en fiera y desigual batalla.
Y, diciendo esto, dio de espuelas a su notebook, sin atender a las voces que su director de arte Sancho le daba, advirtiéndole que sin duda alguna eran molinos de viento, y no directores de marketing, aquellos que iba a acometer. Pero él iba tan puesto en que eran directores de marketing, que ni oía las voces de su director de arte Sancho, ni echaba de ver, aunque estaba ya bien cerca, lo que eran, antes iba diciendo en voces altas:
—Non fuyades, cobardes y viles criaturas, que un solo Creativo es el que os acomete.
Levantóse en esto un poco de viento, y las grandes aspas comenzaron a moverse, lo cual visto por don Quijote, dijo:
—Pues aunque mováis más brazos que los de la Harvard Business, me lo habéis de pagar.
Y en diciendo esto, y encomendándose de todo corazón a su señora Idea, pidiéndole que en tal trance le socorriese, bien cubierto de su rodela, con la iphone en el ristre, arremetió a todo el galope de notebook y embistió con el primero molino que estaba delante; y dándole un “iphonazo” en el aspa, la volvió el viento con tanta furia, que hizo el iphone pedazos, llevándose tras sí al notebook y al Creativo, que fue rodando muy maltrecho por la sala de juntas. Acudió el director de arte Sancho Panza a socorrerle, a todo el correr de su Mac, y cuando llegó halló que no se podía menear: tal fue el golpe que dio con él notebook.
—¡Válame Dios! —dijo Sancho—. ¿No le dije yo a vuestra merced que mirase bien lo que hacía, que no eran sino molinos de viento, y no lo podía ignorar sino quien llevase otros tales en la cabeza?
—Calla, amigo Sancho —respondió el Creativo—, que las cosas de los breafings más que otras están sujetas a continua mudanza; cuanto más, que yo pienso, y es así verdad, que aquel sabio Don Trucho que me robó el aposento y los libros ha vuelto estos directores de marketing en molinos, por quitarme la gloria de su vencimiento: tal es la enemistad que me tiene; mas al cabo al cabo, han de poder poco sus malas artes contra la bondad de mis buenas ideas.
—Dios lo haga como puede —respondió el director de arte Sancho Panza.»