Desde el pueblo de Heidi*

A las siete treinta de la mañana me despertó ese maldito sonido del reloj, que marcaba la hora de ajustarle las cuentas al nuevo día. Soy incapaz de reconocer a ese señor que me mira dentro del espejo; esas ojeras, con esas canas… Os aseguro que ese no soy yo. Siempre me he preguntado, quién está dentro del espejo, él o yo ¿Quién es el reflejo de quién?

Bueno, no me he presentado, me llamo Rafa y soy Creativo. Extraña profesión que se denomina así misma con un adjetivo… Es como si te cruzas por la calle un amigo y le preguntas: ¿Y tú a qué te dedicas? A lo que él te responde: Yo, soy genial… Aunque antes era estupendo.

A la recurrente interlocución respecto a si el Creativo se nace o se hace, yo personalmente siempre tengo la misma opinión, Creativo se nace y con el devenir de los años uno empeora hasta poder vivir de ello. Es imposible dejar de pensar y os puedo jurar que lo he intentado todo. Imposible.

Esta profesión realmente es Mercenarios de la Comunicación, el cliente sabe lo que quiere comunicar y nosotros sabemos como hacerlo. Mil guerras, muchas batallas, excesiva munición y por qué no; demasiadas heridas.
¿Exceso de ego? Sí claro, es lo único que me queda. Cierta vez escuché a un actor humorista, que cuando paseaba por la calle siempre se le acercaba el típico gracioso que le increpaba ¡Hombre Sr. Manolo, díganos algo divertido! A lo que él muy digno siempre respondía: ¡Váyase a la mi…! Pues imagínense si cada vez que toda una organización mira hacia uno, tiene que parir una genialidad. Sí, al final sólo nos queda el ego. Tienes que creerte tú mismo que eres capaz de hacerlo.

Nuestros progenitores protagonistas de la Biblia, eran los reyes de la creación porque se les permitió poder darle nombre a los animales y las cosas; de igual forma en el marketing moderno quien logra bautizar las tendencias se sitúa en la vanguardia: mk directo, buzz mk, mk de guerrilla, mk social, etc. ¡Dios que sector!
Como siempre he comentado a mis discípulos hay que hacer “observación participante” infiltrarte en la sociedad, interactuar con ella, conocerla, interpretarla, para así poder comunicar con ella. Conforme avanza y cambia la sociedad debemos cambiar nuestros métodos de persuasión, nuevos canales. Ya lo decía el canadiense “el medio es el mensaje” y cuánta razón tenía.

Hemos tenido que vivir el auge de megalíticas agencias, para su posterior disgregación de sus antiguos departamentos en nuevas empresas: Medios, Producción, Creatividad …
Ante un mal planteamiento de remuneración del sector quien se queda con la mayor parte del pastel presupuestario de los clientes son las Centrales de Medios, pero para poder dar un buen servicio al cliente acaban trabajando cogidas de la mano de empresas que “tan sólo” aportan el valor del mensaje, o sea la creatividad. Solución: volvemos a la primogénita agencia de publicidad ¡tachán!

Me hubiera gustado firmar esta misiva como el famoso Jack the Ripper “From Hell” pero acabo haciéndolo desde el pueblo de Heidi perdido en las montañas donde lo único parecido a la comunicación publicitaria son los bandos emitidos por el consistorio a través de la megafonía. Qué ironía que alguien que ha comunicado tanto se encuentre ahora incomunicado. ¿Por qué será?

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